miércoles

30. Tetsugen Doko


Tetsugen Doko
(1630-1682)


-1-
Confundidos por la ilusoria realidad de las formas, perdemos la consciencia de nuestra mente original y creamos todo tipo de ilusiones y karma, identificados con el cuerpo físico frente a todos los demás objetos del mundo y guiados por el deseo, el apego y la ira


-2-
Los objetos externos e internos de los sentidos nos producen básicamente dolor, placer o indiferencia, que despiertan el deseo, el rechazo y el apego, con los que tratamos de evitar el sufrimiento de estar lejos de lo que deseamos y cerca de lo que no.²


-3-
La mente se mueve y cambia constantemente, alimentada por los incesantes pensamientos que nos hacen creer que las cosas del mundo también se mueven y cambian sin fin.³
Cuando los pensamientos se detienen, la calma del nirvana aparece y todas las cosas resultan ser la realidad no dual última donde nada se mueve ni cambia y quedamos desidentificados de todo.⁴


-4-
 Al comprender que son ilusorios, los pensamientos se desvanecen al instante aunque hayan estado aquí durante años y accedemos súbitamente a la mente no dual de la iluminación, nuestra verdadera naturaleza original.⁵


-5-
Es inútil tratar de purificar la mente original de imágenes y pensamientos, solo tenemos que aquietarla para darnos cuenta de que las cosas que aparecen en el pasado, en el presente y en el futuro, son solo ilusiones.
Entonces desaparecen por sí solas al cesar la interpretación impuesta por el pensamiento conceptual y confirmamos que todo es en realidad la mente misma.⁶


-6-
Pero la consciencia es aún la raíz de la ilusión que crea el cuerpo humano y todo el resto del universo.⁷
Por ello debemos evitar quedarnos identificados con ella, tomando a nuestro observador silencioso como el final de nuestra búsqueda, sin por ello considerar que este sea ilusorio, ni que nuestra naturaleza real no exista.⁸
La consciencia no es aún la mente no dual de la iluminación, sino solo el no pensamiento y la no mente.⁹


-7-
Debemos seguir esforzándonos de todo corazón, hasta que inesperadamente aparezca la experiencia real y todas las cosas queden iluminadas en la consciencia Amala, lo que supone ver dentro de nuestra verdadera naturaleza no dual original y convertirnos en Budas.¹⁰
Entonces, cuando regresemos al mundo todo aparecerá como un sueño, el universo será uno y no habrá nada que no sea nuestra mente original.¹¹
Y aunque lo percibido seguirá pareciendo que está frente a nosotros, sabremos sin duda alguna que somos desde el principio nuestra propia creación.¹²

--------

MIS COMENTARIOS

¹ Es la definición de la vida en el samsara. La discriminación de la mente resalta unas formas sobre otras según los conceptos que conoce y atrapa nuestra atención en sus interpretaciones, haciéndonos perder de vista nuestro estado mental original y siendo arrastrados por los pensamientos, sentimientos y emociones que nos llevan a la acción, identificados con el cuerpo y la mente, mientras generamos todo tipo de karma y hábitos de comportamiento.

² La relación entre los objetos de los sentidos que percibimos, es interpretada por el pensamiento a favor o en contra de la historia personal que conserva en la memoria, desarrollando las tendencias y preferencias que limitan y condicionan nuestras capacidades.

³ Todo cambia constantemente en el mundo que nos muestra el pensamiento, porque discrimina y relaciona entre sí diferentes formas que imagina conceptualmente como separadas de las demás formas y del fondo sobre el que las resalta y percibe cambiando constantemente desde su aparición hasta su declive y desaparición.

⁴ Sin pensamientos, las formas ilusorias no son extraídas del paisaje total que permanece inmutable y sin interpretación posible alguna que altere la espontaneidad de la no dualidad y su esencia vacía que nos desidentifica de todo.

⁵ En el momento en que los pensamientos repentinamente se detienen, la mente vacía y quieta se revela como la Mente Única en cuya manifestación nos encontramos fundidos.

⁶ Si tratamos de eliminar los pensamientos, estos cobran fuerza con nuestro rechazo y si queremos vivir sin ellos, despreciamos las capacidades intelectuales que nos hacen la vida más comprensible y fácil. Lo mejor es darnos cuenta de que aparecen y desaparecen incesantemente, mostrándonos objetos y situaciones del pasado que extraen de la memoria, para perpetuar la historia de la persona dentro de la mente misma. Algo que no tiene nada que ver con la manifestación espontánea de la Mente Única, que siguiendo el devenir nos contiene.

⁷ La consciencia aquí es la consciencia individual, el dios creador, el testigo de la percepción, la sensación de ser, el yo soy o primer pensamiento a partir del cual aparecen todos los demás formando la persona, el cuerpo, la mente y el universo entero con todos sus seres.

⁸ Establecernos en este testigo de la percepción u observador silencioso, nos permite modificar los hábitos de comportamiento más nocivos de nuestra personalidad, modificar nuestros puntos de vista y las interpretaciones de las experiencias que atravesamos y tener una buena vida en general, pero no es el reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza original como tal, pues la identificacion con nuestra sensación de ser aún permanece.

⁹ Este yo soy desnudo de características añadidas es la mente en calma, la consciencia individual, la ausencia de pensamientos o no mente, el inicio de la dualidad. La permanencia en este estado mental original, sin utilizar en lo posible los pensamientos conceptuales para manejarnos en la vida cotidiana, nos dá la posibilidad de que se produzca espontáneamente el reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza.

¹⁰ Este es el satori, el instante en que los pensamientos se detienen y la Mente Única queda expuesta en su no dualidad con toda la manifestación que nos contiene en su vacío esencial, nuestra verdadera naturaleza original.

¹¹ A partir de entonces, nada ha desaparecido salvo las limitaciones y condicionamientos a que nos sometía la identificación con algo concreto y nuestra sensación de ser individuos ha sido substituida por su ausencia, el Absoluto, mientras seguimos manejando nuestra mente y nuestro cuerpo, agotando el karma pendiente sin crear ya más.

¹² Haber reconocido a la sensación de ser, el testigo de la percepción como el dios creador de mundos completos, nos desvela ser lo mismo que todo es, sin que eso suponga ser algo concreto, mientras prevalece la plenitud, la dicha y la paz permanentes que son la esencia de la Mente Única.