Daisetsu Teitaro Suzuki
(1870-1966)
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El budismo es solo una ayuda para que podamos reconocer la no dualidad, que es la más alta verdad.¹
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El samsara o el mundo conceptual dualista del nacimiento y la muerte, que está gobernado por el karma y la causación, parece oponerse al nirvana, que es la más alta verdad y la forma no dual real de la existencia, pero ambos mundos son uno solo.²
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La mente única es la mente absoluta, la realidad última, para distinguirla de la mente empírica conceptual dualista, que es el sujeto de la psicología.³
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Percibimos este mundo como algo objetivo con naturaleza propia, que existe realmente por sí mismo.
Pero el mundo es una ilusión y lo único que existe es la mente única, aparte de la cual no puede haber nada más.⁴
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Todo lo que percibimos son los objetos de los sentidos que aparecen y desaparecen en la mente no dual y absoluta, que siempre está en total calma.⁵
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No hay discriminación dualista alguna del pensamiento en la soledad del nirvana, lo que indica que la discriminación pertenece al lado conceptual de la existencia, donde la multiplicidad sigue sus propias reglas y es por tanto el único lugar donde puede existir el miedo.⁶
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El reconocimiento súbito de nuestra verdadera naturaleza original no dual, es una función de la sabiduría, no del conocimiento dualista del pensamiento.⁷
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Todo nuestro sistema cognitivo está diseñado para trabajar en el mundo externo de la relatividad y del dualismo del pensamiento.⁸
Nos apegamos tanto a él, que no nos damos cuenta de la libertad que todos somos intrínsecamente en nuestra consciencia más interna Amala, que opera en lo más profundo y recóndito de nuestro ser y como resultado vagamos sin remedio por el mundo del samsara a merced de todo tipo de karma.⁹
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MIS COMENTARIOS
¹ Se dice que nos quedamos mirando el dedo, en vez de mirar la luna que señala. En principio todo credo, religión o práctica espiritual debería señalar nuestra verdadera naturaleza original sin más, para que todos pudiéramos reconocerla por nuestro propio esfuerzo, pero quienes no lo entienden así, construyen elaboradas doctrinas que no llevan a ningún lugar. Así se explica que las mismas enseñanzas puedan iluminar a unos y engañar a otros a la vez.
² La diferencia entre el samsara y el nirvana está en la interpretación automática que del mismo mundo hace el pensamiento, según los contenidos que está habituado a manejar y que tranforman el espontáneo nirvana en el samsara. En este caso equipara el nirvana a la Mente Única, mientras que en otros entornos la diferencia está en que en el nirvana prevalece el yo soy y en la Mente Única ya no.
³ La Mente Única es el vacío absoluto de la no dualidad, mientras que los pensamientos conceptuales que interpretan las situaciones de la existencia, vienen y van por un espacio ideal que llamamos mente.
⁴ El mundo es una maravillosa ilusión producida por el pensamiento sobre la espontánea manifestación del vacío de la Mente Única, un milagro para disfrutar y zambullirse en él sin más precaución que no olvidar nuestra verdadera naturaleza original, que no gana ni pierde nada dejándose arropar por el manto ilusorio de la realidad impermanente de Maya o Lilah, el juego de dios, que como llega se va.
⁵ El movimiento de la consciencia dá origen a los pensamientos, que en su ir y venir conceptualizan lo que los órganos de los sentidos separan idealmente del todo indivisible de la manifestación no dual del vacío eternamente en calma de la Consciencia Única.
⁶ Todas las emociones son pensamientos cargados con energía extra.
⁷ Al producirse al margen de los pensamientos, el reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza no es parte del conocimiento dualista, sino que es producto de la intuición, sabiduría o Prajna, que está considerada como la capacidad más elevada del intelecto.
⁸ Toda la información del mundo exterior la recibimos a través de los órganos de los sentidos, a los que hay que añadir la identificación e interpretación que de lo percibido por los sentidos hace el pensamiento conceptual. Eso no significa que la mente no pueda volverse hacia su origen o funcionar de manera distinta a partir del reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza.
⁹ La novena consciencia Amala, absorbe en sí misma el funcionamiento de las otras ocho consciencias en el momento del satori, cuando en total ausencia del pensamiento conceptual se produce el reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza original.