sábado

7. Yoka Daishi


Yoka Daishi/Yongjia Xuanjue
 (665-713)


-1-
Más allá del aprendizaje y sin necesidad de evitar los pensamientos ni buscar la verdad, nuestro cuerpo es ya nuestra verdadera naturaleza, que sin substancia ni forma constituye eorigen de todas las cosas.¹


-2-
La iluminación suprema debe realizarse entre las cosas transitorias y vacías.²


-3-
En el momento del abrupto reconocimiento del vacío de la mente original, que como anunció Buda no nace ni muere, el karma, la ignorancia y todo temor, desaparecen de inmediato.³


-4-
Desde la esencia no dual de la mente todo es exactamente tal y como es, por lo que la interpretación dualista del pensamiento pierde todo su poder sobre nosotros.⁴


-5-
Percibir claramente que los conceptos del pensamiento carecen de realidad y de no realidad, y que son vacío y no vacío a la vez, es la vía genuina del Buda.⁵


-6-
La vacuidad o ausencia de realidad que niega el mundo y el karma, puede provocar la desgracia en nuestro entrono al obviar erróneamente las consecuencias de nuestras acciones.
Pero ignorar el vacío absoluto y apegarnos a las formas de nuevo para así evitar caer en la vacuidad, es también un error.⁶


-7-
Una sola realidad no dual perfecta, penetra toda la naturaleza y contiene en sí misma todas las realidades.⁷


-8-
No podemos encontrar la serenidad de nuestra luz interior aunque la busquemos, pero tampoco podemos sostenerla ni deshacernos de ella.⁸
Totalmente libre y sin obstáculos, sigue su propio curso aunque no hagamos nada.⁹
La no dualidad permanente y eterna, es siempre absolutamente la misma.¹⁰


-9-
A través de los seis órganos de los sentidos percibimos un mundo objetivo que empaña el espejo con la dualidad, hasta que esta se retira y la luz de la no dualidad brilla espontáneamente de nuevo.¹¹
Cuando la mente y el mundo se olvidan, la esencia verdadera se afirma por sí misma.¹²


-10-
La mente es el actor de todas las acciones y el cuerpo el que sufre todos los males.¹³


-11-
No debemos dejarnos engañar por lo que parece contener un puño vacío,¹⁴ ni por el dedo que señala la luna,¹⁵ sino dejar simplemente de soñar en un mundo ilusorio de sensaciones y objetos.¹⁶

--------


MIS COMENTARIOS

¹ Está claro que todos somos ya lo que somos, independientemente de aquello con lo que estemos identificados. Y que nada puede quedar fuera de la no dualidad de la Mente Original.

² No podemos esperar que la iluminación suprema sea algo fuera de este mundo, así que es aquí donde debe ser realizada.

³ En el instante del satori no hay ningún pensamiento y por lo tanto el nacimiento, la muerte, el karma y la ignorancia de nuestra verdadera naturaleza que pertenecen al pensamiento, tampoco están. Es precisamente que la atención esté permanentemente presa de los pensamientos, lo que nos impide volvernos hacia la Mente Original y reconocerla.

⁴ En la no dualidad de la Mente Única, nada más que su manifestación existe, por lo que el juego de los pares de opuestos se detiene

⁵ Darnos cuenta de que los objetos del mundo son directamente los conceptos ideados por el pensamiento, los muestra reales como ideas y no reales como cosas, su existencia individual en el mundo queda vacía, pero no las características ideales atribuidas comparativamente por el pensamiento.

⁶ Es habitual mostrar al testigo de la experiencia, al yo soy desnudo de características añadidas, el estado mental original o la consciencia individual, como el final de de nuestra búsqueda, no solo porque desde allí es muy fácil controlar los hábitos de comportamiento y la personalidad y carácter de nuestra persona, algo que es más que suficiente para llevar una vida fuerte y buena, sino porque no todos aspiramos o podemos enfrentar el vacío absoluto de nuestra verdadera naturaleza, le atribuyamos el nombre que le atribuyamos, arriesgándonos a caer en el error de ignorar el karma, en la depresión e incluso en el suicidio por falta de estímulos y expectativas vitales.

⁷ En el momento de la iluminación, el mundo y sus seres no desaparecen, ni tampoco lo hace nuestra individualidad, lo que ya no están son los límites y condicionamientos de la persona, sus hábitos y su historia, que han desaparecido junto con la interpretación de lo percibido que hace el pensamiento y todos sus miedos e inseguridades, quedando solo paz, dicha y plenitud permanentes, que son los atributos intrínsecos al vacío de nuestra verdadera naturaleza original.

⁸ Nuestra naturaleza verdadera es lo que somos, la primera persona del singular y cualquier cosa que busquemos ha de ser necesariamente la segunda o tercera personas de nuestra búsqueda. Por eso solo cuando la búsqueda se detiene, la primera persona puede reposar en sí misma y lejos de conocerse como un objeto más, se reconoce como lo que es.

⁹ Desde siempre la manifestación de la Consciencia Única es espontánea y nada podemos hacer para provocarla o detenerla, aunque el pensamiento nos hace creer que sí. En realidad lo único que el pensamiento maneja es su interpretación sesgada en favor de la persona ilusoria sujeto de la historia personal formada por todo lo aprendido y experimentado en vida del cuerpo.

¹⁰ El vacío de nuestra verdadera naturaleza no admite diferencias ni grados.

¹¹ Percibimos a través de los sentidos aquellos conceptos que conocemos, como si fueran objetos independientes que el pensamiento relaciona entre sí usando nuestras experiencias previas y elaborando con ellos una historia personal, que se superpone a la manifestación espontánea de la Consciencia Única,  produciéndonos sentimientos y emociones que nos mueven a actuar a favor o en contra del personaje sujeto de esta trama ilusoria.

¹² Nuestra verdadera naturaleza está por supuesto siempre presente, aunque cubierta por las nubes de los pensamientos y la ilusoria interpretación de la manifestación, que acapara nuestra atención y la aleja de su origen. Cuando la atención se libera del pensamiento, la esencia de nuestra verdadera naturaleza se hace evidente sin más. Por eso se dice que el esfuerzo no está en alcanzarla, sino en retirar los obstáculos que nos impiden reconocerla.

¹³ En la no dualidad de la manifestación de la Mente Única no hay sujeto ni objeto, ya que la dualidad no opera más que en el pensamiemto, que sí interpreta que su personaje es el actor de las acciones, cuyas consecuencias sufren directamente el cuerpo y el mundo.

¹⁴ Se refiere a la historia en la que un hombre ve a lo lejos su casa en llamas, dentro de la cual está su hijo sin percatarse del incendio. Para evitar que este se asuste, le llama diciéndole que salga, que tiene algo para él mientras le muestra el puño cerrado. Cuando el hijo llega y está a salvo, el padre abre el puño y la mano está vacía. Así, a veces se promete el nirvana, el cielo o la liberación absoluta, solo para evitarnos el innecesario sufrimiento que supone nuestra errónea identificación con el cuerpo y la mente.

¹⁵ Cuando nos señalan la luna con el dedo, debemos evitar quedarnos mirando el dedo y apreciar la luna que este señala.

¹⁶ El mundo que el pensamiento nos describe e interpreta, es una ilusión basada en aquello que hemos apendido y experimentado a lo largo de la vida,más y que en el momento del reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza se muestra como un sueño.