martes

47. Kusan Suryeon


Kusan Suryeon
(1909-1983)


-1-
Mientras dormimos, sin los sentidos físicos la mente continúa representando un mundo entero de experiencias en los sueños, igual que hará también tras la muerte.
Por lo tanto, el cuerpo es el yo aparente y la mente es el yo real, que no está limitado al cuerpo físico.¹


-2-
Para nosotros, los sueños son ilusorios y lo percibido por los sentidos es real, sin embargo el mundo externo es también una ilusión, pues en él todo aparece, cambia y desaparece como en los sueños


-3-
Al reconocer nuestra verdadera naturaleza trascendemos el nacimiento y la muerte, el espacio, el pasado, el presente y el futuro, y dejamos de estar obstruidos por el ser y el no ser.
A esto se le llama liberación.³


-4-
Mientras creemos ser lo que no somos, sujeto y objeto permanecen separados.
Pero tras la iluminación ambos son asimilados en la no dualidad y percibimos los fenómenos del universo a través del perfecto espejo de la sabiduría no dual, que todo lo refleja como realmente es.⁴


-5-
Todos tenemos una esencia no dual que dirige nuestro cuerpo, despertar a ella es la felicidad más grande y el final de nuestra continua búsqueda de efímeros placeres, que nunca nos aportan la felicidad duradera que buscamos.⁵


-6-
El error es identificarnos con el cuerpo y su personalidad, porque esto nos encadena a las cosas del mundo y evita que percibamos nuestro yo verdadero.⁶


-7-
Como hemos olvidado lo que verdaderamente somos, todo lo que hacemos en la vida es un sueño.
Nacemos y no sabemos de dónde hemos venido ni a dónde vamos al morir.⁷


-8-
Todos podemos despertar a nuestra verdadera naturaleza y alcanzar la iluminación, aunque no siempre sea fácil.⁸


-9-
La naturaleza original de Buda es innata en todos nosotros, pero si no recorremos el sendero hacia la iluminación no podremos descubrir lo que somos realmente, la no dualidad.⁹


-10-
La gran iluminación suprema es la realización de que no hay nada a lo que despertar, ni distinción alguna entre la mente de los Budas y la del resto de los seres.¹⁰


-11-
Todo es producido por la mente.
Si purificamos los pensamientos, todas las cosas quedan purificadas.¹¹


-12-
En la iluminación no encontramos diferencia alguna entre el samsara y el nirvana, porque el mar del sufrimiento está originalmente vacío.¹²

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MIS COMENTARIOS

¹ El yo soy no está en el cuerpo, sino en la mente.

² Solo por una conveniencia compartida damos la categoría de realidad a lo acontecido durante la vigilia y de ilusorio a lo perteneciente a los sueños.

³ En el reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza, nos desidentificamos y liberamos del pensamiento y sus condicionamientos.

⁴ El reconocimiento de la no dualidad como nuestra verdadera naturaleza original,  acaba con la separación ilusoria entre sujeto y objeto y nos permite percibir la manifestación espontánea de la Consciencia Única tal y como es.

⁵ El vacío de nuestra verdadera naturaleza original es la plenitud, la dicha y la paz permanentes.

⁶ En el reconocimiento final de nuestra verdadera naturaleza no queda identificación alguna, por lo tanto toda identificación es un error.

⁷ Vivir permanentemente pendientes del pensamiento y sus promesas de felicidad siempre para mañana, de otra manera y en algún otro lugar, es vivir perdidos entre una impermanencia que no nos concede lugar de descanso alguno.

⁸ No hay razón alguna para que no podamos reconocer lo que todos ya somos, lo que todo desde siempre es, pues de haber algún esfuerzo, este debería ser el de mantenernos ignorantes de nuestra evidente verdadera naturaleza.

⁹ Para reconocer nuestra verdadera naturaleza, es imprescindible revocar el hechizo que supone la identificación de la consciencia con el cuerpo y la mente, que ocurre automáticamente en el principio de la vida.

¹⁰ Es por esto que a nuestra verdadera naturaleza original se la equipara con el Vacío Absoluto. Todo es como creemos que es, pero esas creencias no tienen base alguna que las sustente, son 'como una flor flotando en el aire', que decía el sabio.

¹¹ El funcionamiento de la mente es en mayor medida automático y está gobernado por los hábitos formados por la insistente repetición de los pensamientos. Si estos son positivos, la interpretacion del mundo que la mente nos mostrará automáticamente será positiva sin posibilidad de error.

¹² Reconocer nuestra verdadera naturaleza original es reconocer que el vacío es la forma y la forma el vacío, como afirmó Shakyamuni. En esa no dualidad no cabe diferencia alguna.