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-Apéndice III - La Práctica de la Calma Integral Profunda.




LA CALMA INTEGRAL PROFUNDA

Unas veces es un exceso de pensamientos, otras son muchas emociones o demasiado intensas y en algunas ocasiones son las tensiones físicas las que arrastran al resto de nuestro sistema vital hacia la falta de claridad, la oscuridad, el malestar, el estrés, la ansiedad o la depresión.

Hay un ejercicio muy sencillo, que con la suficiente práctica evita y revierte en gran medida todos los trastornos derivados de las situaciones antes mencionadas y además es una puerta abierta a la modificación de las impresiones mentales subconscientes que determinan nuestras vidas, al logro de nuestros objetivos personales, al establecimiento en nuestro estado mental original, al reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza o sencillamente a la oportunidad de conciliar fácilmente un sueño reparador.

Para ir creando el hábito, necesitamos por supuesto repetir la secuencia de acciones de la manera más parecida posible, pero también precisamos de una frase que actúe a manera de gatillo, de modo que cuando se pronuncie, todo el sistema vital se predisponga a sumirse en la calma integral profunda y podamos usarlo en cualquier momento o lugar en el que nos encontremos.

La frase que propongo la encontré de joven en un libro antiguo y desde entonces la uso y la recomiendo, pero cualquier otra es válida a condicion de que usemos siempre la misma.
Echados bocarriba o sentados cómodamente, la repetimos palabra a palabra mientras relajamos la zona del cuerpo que representa, garantizando así que el orden sea siempre el mismo.

Mamá No Oye Como Toca Papá.
Mamá: representa las manos, subiendo por las muñecas hasta los brazos, codos y hombros.
No: nuca, subiendo por la parte posterior de la cabeza hacia la coronilla, pasándo por las orejas hasta la frente.
Oye: ojos, cejas, nariz, mejillas, boca y barbilla.
Como: cuello y clavículas.
Toca: tronco, desde el pecho hasta el abdomen.
Papá: piernas, desde las nalgas y caderas, hacia los muslos, rodillas, pantorrillas, tobillos y pies.

Este circuito hay que repetirlo las veces que sea necesario, aumentando la relajación cada vez.
Ayuda tensar la zona, para después tomar consciencia de cómo se relaja más al soltar.
También ayuda pensar en lo pesada que es la cama, el sofá o el suelo en el que nos estemos relajando.

Una vez conseguida la relajación física, nos centramos en la zona comprendida entre las clavículas y las caderas, para relajar los sentimientos y las emociones, usando como ayuda respiraciones abdominales lentas y profundas o un sentimiento sincero de amor incondicional.

A continuación llevamos la atención a la pantalla mental y tratamos de sostener su vacío, en negro o en blanco, como nos sea más sencillo.
Una vez conseguido y sin dejarnos llevar por los pensamientos involuntarios que aparezcan, estaremos listos para visualizar y sentir nuestros propósitos y objetivos ya realizados, si lograrlos fuera el motivo del ejercicio.

En este punto añadiré que el procedimiento más sencillo para la substitución de hábitos negativos, creencias que nos limitan y situaciones no deseadas que se repiten, es visualizar brevemente una escena en tonos grises y desprovista de sentimientos de aquello que queremos abandonar y trazar sobre ella una enorme y gruesa equis negra, antes de desplazar la imagen completa hacia la izquierda que representa el pasado, trayendo al presente en su lugar y desde la derecha que es el futuro, otra donde imaginemos lo deseado a todo color, sintiendo con la mayor intensidad posible las emociones propias de ya
haberlo conseguido y estarlo viviendo en presente.

Cuando podamos sentir la escena como una cualquiera de nuestra vida cotidiana, la cubrimos de tonos dorados y la rodeamos de una intensa luz blanca que la vaya tapando por completo, para luego desplazarla al interior de nuestro cuerpo, inundándolo de certeza, abundancia, plenitud, dicha, paz y esa intensa y pura luz.

Es imprescindible que nos concentremos en visualizarnos sintiendo que el objetivo ya se ha cumplido y no en los medios para llegar a él, que deben dejarse por completo al devenir, aceptando cualquier cambio que se vaya produciendo en nuestras vidas aunque a priori nos parezca negativo o contrario a lo que buscamos, en la confianza de que todo se reordenará de acuerdo al propósito final de nuestra visualización.

Y es conveniente también saber a la hora de trazar nuestras metas en la vida, que todo es impermanente y está interrelacionado, por lo que nada dura eternamente y además a veces la obtención de algo en un área concreta de nuestras vidas, implica que otras se vean alteradas.

En cualquier caso, todos nuestros objetivos en la vida deben estar ordenadas hacia dios y el bien común, para evitar que nos dañen a largo plazo.

Si lo que pretendemos es conciliar un sueño reparador, es más que probable que ya lo hayamos conseguido en alguno de los pasos dados hasta aquí.
De hecho, evitar dormirnos es lo único necesario para prolongar el estado de ausencia de pensamientos y acceder a los niveles siguientes.

En el caso de que nuestra intención al realizar este ejercicio sea el reconocimiento de nuestro estado mental original, todo lo que tenemos que hacer como ya hemos dicho, es prolongar el estado de consciencia plena en ausencia de pensamientos y diálogo interno, hasta sentir que somos respirados, accediendo entonces naturalmente a la luz de la consciencia única misma, con su inequívoca sensación de plenitud, dicha y paz.

En cada uno las dificultades para la práctica de este ejercicio serán diferentes, al igual que los objetivos y todo evolucionará de un modo distinto, incluso ya sumidos en la luz, pero en cualquier caso todos podemos sumergirnos en la calma integral profunda por nuestros propios medios y empeño.

Nota: a veces hay quien reporta pequeños temblores o espasmos musculares sin más importancia, o sentir un cierto temor ante la oscuridad o vacío previo a la aparición de la intensa luz de la Consciencia Única que muchos interpretan como dios.
Esto les empuja a abandonar el ejercicio, pero es algo totalmente normal, son episodios muy breves que no revisten ningún tipo de riesgo y tan solo hay que esperar a que desaparezcan.