Sri Sadhu Om
(1922-1985)
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Llamamos felicidad a lo que sentimos ante una sensación agradable experimentada a través de los órganos de los sentidos.
Pero es la mente la que decide en cada uno de nosotros lo que es agradable y lo que no.¹
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Solo durante el sueño profundo, donde olvidamos los sentidos, el mundo y el cuerpo, que son todos externos a nosotros, somos siempre felices.
Así que la felicidad debe estar dentro y no fuera.²
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Nosotros somos la felicidad.
No somos la forma del cuerpo, somos la dicha perfecta misma.³
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Cuando surge el pensamiento de gusto o disgusto por algo, lograr lo deseado o eliminar lo rechazado calma los pensamientos y permite que la felicidad, que es nuestra naturaleza real, aparezca por sí sola en ausencia del pensamiento.⁴
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La aparición de pensamientos en forma de gustos y disgustos por las cosas es la ausencia de felicidad, mientras que su desaparición es la felicidad.⁵
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Donde los pensamientos cesan, reina la felicidad.
Pero aunque logremos el estado libre de pensamientos durante un tiempo, esto no es suficiente para que la felicidad sea permanente.
La introspección nos ayuda buscando y eliminando la raíz de todos ellos, el primer pensamiento de yo soy el cuerpo, que surge tan pronto como despertamos a la vigilia y que permite la aparición de todos los demás pensamientos.
Cuando la atención se vuelve hacia el Ser, que es el origen de la mente, el primer pensamiento del yo desaparece.⁶
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Aquello que sabe que sabemos que existimos durante el sueño profundo, es el Yo real.⁷
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El ego o persona parte de la errónea creencia de que somos el cuerpo y aparece cuando la consciencia desnuda de ser es percibida con todas sus características añadidas y se convierte en un pensamiento con la forma de yo soy el cuerpo, que en realidad es el fantasma imaginario, vacío, sin forma y carente de existencia real, al que también llamamos mente.⁸
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Todas nuestras acciones generarán karma mientras creamos ser sus actores desde el ego.
La Verdad Absoluta es que ni el ego, ni el cuerpo, ni el mundo han existido jamás y al confirmarlo, el karma que los relaciona desaparece también.⁹
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La manera más directa de descartar todo lo que no es el Ser, es enfocar nuestra atención en nosotros mismos, para averiguar qué somos.
Todas las características que cubren el yo forman nuestro mundo y constituyen el ego.
Por ello, enfocar la atención en el sentimiento del yo para ver qué es, es ya eliminar todo lo demás al retirarle la atención.¹⁰
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Dirigida hacia cualquier objeto distinto de nuestra consciencia de ser, la atención es lo que llamamos mente o intelecto, la forma reflejada de la consciencia.
Cuando la dirigimos a la consciencia de ser, la mente atiende al Ser y ya no es mente ni su forma es el pensamiento, sino el espontáneo aspecto consciente del Ser.¹¹
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Una cosa es ser y otra parecer.
La consciencia de ser es una experiencia común a todos nosotros, yo es existencia y soy es consciencia.¹²
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Cuando el Ser, nuestra naturaleza consciente de existir, en vez de brillar solamente como la sensación de ser desnuda, aparece mezclada con otras características, se convierte en yo soy un hombre o una mujer, yo soy quien lleva mi nombre, yo soy esto y soy aquello y constituye el primer pensamiento.
Esta consciencia mezclada con aquellas características que considera propias, es el ego que solo puede aparecer tomando un nombre y una forma.¹³
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Cuando investigamos este ego para tratar de averiguar lo que es, desaparece.
Porque realmente nunca ha existido y quien lo buscaba, al no tener nada más que hacer, se establece espontáneamente en el Ser como el Ser mismo.¹⁴
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Mientras avanzamos en nuestra práctica de permanecer en nuestra consciencia de ser, nos parece que empezamos a experimentarla sin querer cada vez que nos liberamos de nuestras actividades diarias.
Pero como este estado no es más que nosotros mismos, es un error pensar que llega y se va.
Cuando dejamos de estar atentos a algo, antes de que volvamos a atender a cualquier otra cosa, nos encontramos naturalmente en nuestro estado de ser real.
Dicho de otra manera, nuestro estado de ser real se muestra tras dejar un pensamiento y antes de volver a seguir uno nuevo, esto es, entre dos pensamientos.¹⁵
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Mientras las tendencias que nos conducen a los pensamientos no hayan sido completamente eliminadas, el estado de consciencia de existir parecerá ir y venir, pero en realidad hay solamente un estado, el Todo y solo eso es real.
Este estado vacío de cualquier esfuerzo, es nuestro estado natural de ser.¹⁶
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MIS COMENTARIOS
¹ Ciertamente esta sensación agradable debería ser considerada más como placentera y solo en el caso de ser acompañada de otras sensaciones similares de manera más o menos permanente, se acercaría al concepto de felicidad que la mayoría tenemos. Pero hay que darle la razón en que en el mundo externo nadie ha encontrado jamás una felicidad permanente.
² Este argumento sugiere que solo durante la vigilia y cuando soñamos padecemos la falta de felicidad.
³ El origen de la falta de felicidad, es nuestra errónea identificación con el mundo dualista e impermanente del pensamiento, cuando en realidad nosotros somos ya la plenitud, la dicha y la paz permanentes.
⁴ Nuevamente esgrime un argumento para sugerir que la felicidad está dentro y no fuera de nosotros, esta vez apelando a que cuando conseguimos lo que queremos conseguir, cesa nuestra carencia y la mente regresa a su origen feliz, y no que sea feliz por haber alcanzado sus objetivos en el mundo.
⁵ Son nuestras tendencias, basadas en las experiencias almacenadas en la memoria, las que determinan nuestras preferencias, que en la dualidad están siempre presentes y nos fuerzan contínuamente a elegir en un estado de falta de felicidad.
⁶ Si aceptamos que la felicidad permanente que todos buscamos existe y que no puede encontrarse en el mundo externo de la dualidad, la impermanencia y el cambio de los pensamientos, deberá estar entonces en algún lugar de nuestro interior donde no haya pensamientos.
Este es precisamente el estado mental original, la consciencia testigo o nirvana, que sin embargo aún participa de la no dualidad.
No es hasta que la sensación de ser es substituída por su ausencia, que entramos en la no dualidad del Vacío de la Consciencia Única.
⁷ Lo que sabe que estuvimos entregados al sueño profundo es lo que somos, conocido como Turiya y que es lo mismo que atraviesa los estados de vigilia y de sueño.
⁸ La persona o ego solo surge cuando estamos entre los pensamientos, pues en su dualidad es el sujeto de todos los demás objetos del mundo y aparece cada vez que el pensamiento identifica, interpreta o juzga lo percibido a favor o en contra de la historia personal pasada que conserva en la memoria. Es también el dueño de todos los hábitos de comportamiento, preferencias y tendencias, que sin él no tendrían un centro estable sobre el que girar.
⁹ Esta afirmación parece sugerir que hay algo distinto al ego, el cuerpo y el mundo, que efectivamente relacionados entre sí hacen posible el karma. Pero en verdad se refiere a que tanto el cuerpo, como el mundo y por supuesto el ego son creaciones ilusorias del pensamiento, que proyecta sobre la manifestacion de la Consciencia Única sus propios conceptos interpretados según las experiencias pasadas. De hecho, cuando retiramos la atención del pensamiento, todo este mundo ilusorio del samsara desaparece con ellos.
¹⁰ Conocida como la práctica suprema, consiste en centrar la atención en la sensación de ser desnuda de cualquier característica añadida, que es el primer pensamiento y que aunque es parte aún de la dualidad, concentrado sobre sí mismo puede dar lugar a la fusión de sujeto y objeto y desencadenar el intuitivo reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza en ausencia de cualquier pensamiento.
¹¹ Cuando la atención se fija en los objetos de los sentidos o en los pensamientos, la consciencia en movimiento constituye lo que llamamos mente. Y cuando la atención regresa a su origen, la mente se aquieta para volver a ser la consciencia y reposar en el primer pensamiento del yo soy sin más.
Es por esto que muchas enseñanzas se centran en la quietud, porque basta con no iniciar el movimiento de la consciencia, para permanecer establecidos en el estado mental original.
¹² El yo soy, la sensacion de ser conscientes de ser, que es el primer pensamiento que inicia la dualidad, aparece en todos nosotros sin excepción.
¹³ El yo soy es el engranaje de todo. Como yo soy desnudo, es el Atman, la sensación de ser consciente que hace la diferencia, el rayo de luz del infinito. Y con características añadidas, el yo soy es la persona o ego.
La discusión aparece cuando unos ven el final de todo en el Atman, el Ser, Brahman y otros contestan que como ese yo soy aparece, debe aparecer en algún 'sitio' y ese 'sitio' es el Vacío, Sunyatá, Anatman o Parabrahman, 'algo' que no sabe que es, hasta que el yo soy lo refleja.
Por eso muchas enseñanzas señalan la consciecia o el nirvana como nuestra verdadera naturaleza y otras la retrotraen al Vacío anterior a la consciencia de ser, que sería la Consciemcia Única común a todo, que se manifiesta como el lienzo donde la consciencia de ser al moverse, dibuja con pensamientos la ilusion de Maya y el samsara.
¹⁴ Investigar al ego es hacer que la consciencia de ser se desprenda de sus características añadidas y se observe a sí misma como yo soy desnudo, que es el Ser o el estado mental original libre de pensamientos y por tanto de persona o ego.
¹⁵ Acudiendo a la tradicional imagen del cielo y las nubes, estas serían los pensamientos y el estado de ser original o real, sería el inmenso cielo despejado. Entre nube y nube podemos ver el cielo azul, pero aunque aparezca totalmente cubierto por las nubes, el cielo siempre está allí. Es más, sin cielo no podría haber nubes.
Establecerse en el estado mental original sería el cielo, la consciencia libre de las nubes de los pensamientos. Y el mundo de Maya serían las nubes cubriendo por completo la consciencia despejada y azul que siempre está de fondo.
¹⁶ Las tendencias provienen de la memoria, donde se guarda todo lo introducido por las impresiones mentales que generan los hábitos y cuya información proviene de las modificaciones mentales producidas por los estímulos de los sentidos y los pensamientos. Las tendencias originan las preferencias, que regresan a la mente consciente como pensamientos involuntarios en un círculo automático sin fin. Por esto se dice que al cortar la comunicación entre la memoria y las tendencias, se alcanza la liberación.