Hari Vans Lal Poonja / Papaji
(1910-1997)
-1-
Nada ha existido jamás, esa es la Verdad Última.¹
-2-
Si nos quedamos quietos, comprobaremos que ya somos el Ser eterno ilimitado e indiviso, la felicidad, la paz y la libertad.²
-3-
Somos lo que estamos siendo, no lo que hemos sido, lo que seremos o lo que seríamos.³
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Sufrimos solo porque pensamos en el pasado.
Pero si volvemos al momento presente, siempre encontraremos felicidad.⁴
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Para ser felices solo tenemos que permanecer en calma, sin deseos ni pensamientos y estaremos más allá del ciclo del nacimiento y la muerte.
Pero si transformamos esta quietud en experiencia, caeremos en el engaño de la mente, en la trampa de la dualidad entre el testigo y lo percibido.⁵
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Ser libres es permanecer sin conceptos en este momento que nunca cambia, sin ir a ningún lugar ni hacer ningún esfuerzo.⁶
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Solo el reconocimiento del Ser trae la felicidad, porque esa es su naturaleza.⁷
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Todo lo que amamos y conocemos va y viene, porque es una creación de nuestra mente.
Pero si permanecemos en nuestro propio Ser y abandonamos el concepto del yo, de la separatividad y todos los hábitos mentales, la mente se calmará y todo aparecerá tal como es.
Será vacío, será la plenitud, será la eternidad y será la Verdad Última.⁸
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Si el rostro del Ser es percibido por el ego, el ego se convierte en el Ser.
Pero si el ego percibe a través de los sentidos, se convierte en el confuso individuo que desea poseer los objetos de los sentidos.⁹
-10-
Todo depende de si enfrentamos el mundo desde el punto de vista del ego o desde el Yo, que no se encuentra en ningún lugar concreto y que contiene todo el universo.
En esto radica la comprensión total.¹⁰
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Ser como somos sin activar el pensamiento es la liberación que está más allá de todo lo imaginado.
Si algún pensamiento llega, no debemos dudar de nuestra capacidad para detenerlo.¹¹
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El secreto de la felicidad está en dejar de buscar y pensar, y permanecer quietos.¹²
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Debemos eliminarlo todo en este mismo instante y solo Ser.¹³
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Permanezcamos como el simple y natural Ser, sin pensamiento ni acción.¹⁴
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La revelación del Ser ocurre en cuanto dejamos de interferir.¹⁵
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Somos espacio, quedémonos quietos y no activemos los pensamientos.¹⁶
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No pensemos en lo que está ausente, somos la presencia, todo lo demás son imaginaciones.¹⁷
-18-
Lo que pensamos es lo que somos, así que dejemos de pensar y seremos esa nada que lo es todo.¹⁸
No poseamos nada que podamos perder y podremos ver el Ser en todos los seres.¹⁹
-19-
La mente se purifica eliminando todos los conceptos, entonces el Ser se revela por sí mismo a la mente vacía que es la consciencia.
Todo es uno y uno es todo.²⁰
-20-
Para permanecer en nuestro Ser, tan solo tenemos que confirmar que solo el Ser existe y ya nunca podremos estar fuera de él.²¹
-21-
La verdadera consciencia es la consciencia que es consciente de ser consciente de los objetos.
La imperturbable y simple consciencia en la que todo surge y desaparece y en la que se produce la consciencia de los objetos.²²
-22-
No tenemos nombre ni forma, somos la plenitud ilimitada y eterna consciente solo de nuestro propio Ser.²³
-23-
El observador está más allá de cualquier identificación, de cualquier nombre y de cualquier forma.²⁴
-24-
Somos conscientes de las personas, de los objetos y de las ideas, pero todo eso está en el pasado y no somos la toma de consciencia de los objetos, ni la consciencia del pasado, somos lo que se da cuenta de esa toma de consciencia.²⁵
-25-
Reaccionemos simple y espontáneamente ante cualquier cosa que llegue a nosotros, abandonando el pensamiento por completo.²⁶
-26-
En el origen no existe ni sufrimiento ni muerte, todo es perfección y plenitud.
Esa es nuestra naturaleza, somos eso y siempre lo seremos.²⁷
-27-
Deshagámonos de todas las creencias que nos han metido en la cabeza.²⁸
-28-
El Yo aparece en nosotros y se convierte en el ego que se transforma en la mente, esta en los sentidos y los sentidos en sus respectivos objetos.²⁹
-29-
Identificarnos con el cuerpo y la mente es la causa del sufrimiento.³⁰
-30-
Si no nos alejamos de nosotros mismos, el ego no surge.³¹
-31-
Los objetos son en realidad los sentidos, que son el cuerpo, que es la mente, que es el yo o la consciencia.
Por eso toda la creación no es más que nuestro propio reflejo.³²
-32-
Encontremos el origen de este yo y dejemos de pensar, porque el pensamiento es el proceso mismo de creación del mundo.³³
-33-
Cualquier cosa que pensemos, cualquier cosa que imaginemos ser, se superpondrá a la realidad creando la ilusión de una realidad transitoria.³⁴
-34-
Cuando percibimos los nombres y las formas, perdemos de vista la esencia.³⁵
-35-
El actor debe pagar por sus acciones, esto es el karma.
Si no hay actor no hay karma, esto es la liberación.
La reencarnación está solo en la mente.³⁶
-36-
Las cosas ocurren como ocurren y no hay por qué imaginar que tendrían que ocurrir de alguna otra manera, pues todo depende de la voluntad de Dios.³⁷
-37-
Enfrentar los pensamientos en el presente sin dejarnos arrastrar hacia el pasado, es todo lo que necesitamos hacer.
Entonces, cuando la mente no encuentra objetos a los que agarrarse, se tranquiliza ella sola.³⁸
-38-
Todo lo que percibimos a nuestro alrededor son directamente los conceptos de nuestra propia mente, que tienen tanta fuerza, que aparentan ser reales.
Y todo lo percibido es identificado gracias a lo previamente almacenado en la memoria.³⁹
-39-
No carguemos con nada, reaccionemos sin pensar a cualquier circunstancia que se nos presente sin expectativa alguna y luego olvidémosla.
No evitemos nada que nos llegue, ni invitemos a lo que realmente no necesitemos.⁴⁰
-40-
Si no podemos detener el pensamiento, entonces dejémoslo llegar, si no corremos tras él, pronto se marchará.
A veces solo observarlo es más fácil que detenerlo.⁴¹
-41-
En el momento presente nunca hay pensamientos, en este preciso momento nadie puede pensar.
El pensamiento está solo en el pasado.⁴²
-42-
La muerte solo se lleva aquello en lo que creemos habernos convertido, porque la muerte es una noción necia que solo toca al cuerpo.⁴³
-43-
El temor a la muerte está en la mente, porque como es la mente la que muere cuando muere el cuerpo y no nosotros, solo nos traslada su propio temor.
Pero cuando la mente muera, nosotros viviremos y seremos libres.⁴⁴
-44-
La mejor manera de evitar el temor a la muerte, es saber que lo que somos nunca ha nacido, por lo que nunca morirá.
El cuerpo ha nacido y por tanto ha de morir.
Si sabemos que no somos el cuerpo, ni la mente, ni los sentidos, sino que somos algo en el interior que ni nosotros mismos conseguimos atrapar así lo intentemos, nada tenemos que temer.⁴⁵
-45-
Tras la iluminación, percibimos desde detrás del observador y lo observado, no desde el observador como antes de la iluminación.
Y al darnos cuenta de que el observador es el ego, lo trascendemos junto con la observación y lo observado.
Entonces sabemos quién es el observador y quién mira al observador desde detrás.
Volvámonos hacia aquél que observa al observador.⁴⁶
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MIS COMENTARIOS
¹ Efectivanente eso es lo más lejos que podemos llegar, es lo que llamamos Vacío. A partir de ahí se construyen todas las comprensiones.
² Al quedarnos quietos, la mente se aquieta también y pasa a ser la consciencia, el Ser, el primer pensamiento del yo soy donde permanecemos desidentificados de la persona y su mundo, recuperando la libertad, la dicha y la paz propias de nuestro estado mental original.
³ El pasado, el futuro y cualquier otro lugar que no sea este en el que nos encontramos ahora mismo, son imaginaciones, ilusiones del pensamiento. Por eso, lo que pretenden prácticas como la meditación o la atención plena también conocida como mindfulness, ea evitar que la atención se fugue con los pensamientos, sosteniéndola en el aquí y ahora, en el estado mental original que es el que naturalmente aparece tras el reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza original.
⁴ Los pensamientos sobre el pasado suelen ser sobre asuntos no resueltos o emociones atascadas y por tanto poco positivos, mientras que hacia el futuro solo caben imaginaciones que aún condicionadas en alguna medida por el pasado, pueden contener ideas más positivas. Por eso, antes de evitar que la atención se fugue con imaginaciones, hay que evitar que se centre en el pasado, que es lo que verdaderamente daña.
⁵ La felicidad es lo que somos, por tanto solo tenemos que permanecer donde estamos y como somos, en la unidad no dual de sujeto y objeto y evitar que la atención se fugue con los pensamientos.
⁶ La Presencia es una práctica generalmente recomendada, que consiste en permanecer en el estado mental original sin transformarlo en pensamientos.
⁷ El Ser es el testigo de la experiencia, que aún siendo parte de la dualidad al tratarse del primer pensamiento del yo soy desnudo, es a la vez la no dualidad, pues nada puede quedar fuera de ella. Solo aceptar esta sencilla idea, nos permite disfrutar de la dicha perfecta que en realidad somos, aún sin haber reconocido nuestra verdadera naturaleza original.
⁸ Si una vez en el estado mental original abandonamos la sensación de estar siendo, el yo soy, y nos entregamos por completo sin resguardos ni destino, el yo soy es substituido por el Vacío, sin perder la individualidad ni detener la manifestación espontánea que sigue naturalmente el devenir.
⁹ Identificados con la persona que lleva nuestro nombre y nuestra historia personal o ego, podemos percibir al Ser, al testigo de la persona y su mundo e Identificarnos con él en vez de con la persona, lo que nos sitúa en el estado mental original desde donde podemos entregarnos con toda confianza al devenir para que se ocupe de todo.
Pero en el momento en que prestamos atención e interés a los pensamientos, nos encontraremos de nuevo como psrsonas percibiendo a través de los sentidos los innumerables objetos y gentes del mundo, buscando entre ellos la felicidad tan deseada.
¹⁰ La capacidad de percibir desde el testigo o desde el ego es común a todos, pero la mayoría de nosotros solo conoce la posición de la persona o ego, porque nadie nos ha enseñado nunca nada sobre la consciencia testigo del estado mental original y mucho menos nos han contado que cuando el testigo se da cuenta de que él mismo es toda la manifestación, el Vacío de la no dualidad se hace evidente.
¹¹ Nuevamente se insiste en no prestar atención ni interés a los pensamientos, para establecernos en el estado mental original donde reina la plenitud, la dicha y la paz y no es necesario esforzarnos ni alterar en modo alguno la manifestación espontánea del Vacío de la Consciencia Única.
¹² Para ser plenamente felices en la vida, no necesitamos un intelecto privilegiado, un cuerpo fuerte y bello o haber nacido en las mejores circunstancias posibles, basta con retirar la atención y el interés de los pensamientos y permanecer en calma en el estado mental original. Pero como eso va contra todo lo que nos han enseñado y todo lo que vemos a nuestros alrededor en nuestros semejantes, necesitamos una firme intención y mucha disciplina, que suelen nacer en la insatisfacción cosechada en el mundo o bien en alguna difusa aspiración espiritual. Al final, es la fuerza y el empeño del propósito lo que decide quién deja el samsara en favor del nirvana y quién los sublima los dos.
¹³ Si nos es posible desidentificarnos de todo en este preciso instante, la iluminación suprema se producirá de inmediato. Pero normalmente hay que vencer antes todo tipo de obstáculos que aunque imaginarios, evitan que reconozcamos lo que desde siempre somos.
¹⁴ Es decir, permanezcamos en el estado mental original.
¹⁵ Exactamente, en cuanto nos retiramos y dejamos de hacer cualquier cosa que estemos haciendo, todo regresa a su lugar y nos encontramos sin más en el estado mental original.
¹⁶ Parece muy sencillo dicho así, pero simplemente permanecer en nuestro estado mental original supone oponerse a un hábito que ha estado reforzándose minuto a minuto desde que de muy lequeños nos dijeron que teníamos que estar permanentemente pendientes del mundo, sus cosas y sus gentes.
¹⁷ Solo con dejar de imaginar, nos situamos de inmediato presentes aquí y ahora, siendo lo que somos y lo que todo es.
¹⁸ Pensamos que somos aquello con lo que nos identificamos, pero si dejamos de pensarlo, lejos de pasar a ser otra cosa, no seremos nada, porque eso es lo que somos desde siempre.
¹⁹ Cuando renunciamos a todo, comprobamos que todos somos lo mismo, expresándose a través de diferentes cuerpos y mentes.
²⁰ Cuando los pensamientos callan, la mente vacía es la consciencia de ser, que consciente de sí misma desemboca en la no dualidad.
²¹ Una vez que nos damos cuenta de que sujeto y objeto son uno y lo mismo, es imposible encontrar algo ajeno a la no dualidad.
²² Esta es la Consciencia Única, que es una con el Vacio Absoluto.
²³ Y todo parece indicar que así es efectivanente en vida del cuerpo. Es posible que después, la consciencia de ser se disuelva definitivamente en el Absoluto. Y es por eso que cuando nos damos cuenta de que nuestra persona y el mundo son una ilusión y que ya somos la dicha perfecta que ni el cuerpo ni el mundo pueden alterar, algunos decidimos retirarnos del pensamiento y el samsara y otros ya desidentificados de todo, preferimos entrar de lleno a jugar y a divertirnos en él, disfrutando de todas sus maravillas y aceptando sus reglas, condicionamientos y limitaciones. No es eso la que hacemos siempre antes de empezar a jugar cualquier juego?
²⁴ Esto es así porque realmente el observador o consciencia testigo se usa para evitar hablar del Vacío esencial de todo lo existente, que puede dañar a quien no ha penetrado esta realidad por sí mismo. Pero el observador es una ilusión igual que lo es la persona.
²⁵ Toda identificación e interpretación de lo percibido es necesariamente posterior al instante de la percepción. Y eso en un entorno en perpetuo cambio, significa que usamos datos del pasado almacenados en la memoria para comprender lo que hemos percibido un instante atrás. Ahí no hay nada que se ajuste al inmediato fluir de la manifestación, pues solo la presencia puede seguir el paso al devenir.
²⁶ Solo tenemos que establecernos en el estado mental original, para que eso suceda naturalmente.
²⁷ Lo somos mientras creemos ser solo la persona atrapada en el cuerpo y a merced de los contenidos de los pensamientos.
²⁸ El proceso previo al reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza es siempre un desandar, un deshacer, un abandonar, pues bajo todo ello está siempre el Vacío esencial de nuestra verdadera naturaleza original.
²⁹ Aunque la creencia en un mundo objetivo y común que tenemos que ir descubriendo y que estaba allá afuera antes de que naciéramos y seguirá allí tras nuestra muerte, nos dice que el proceso de la percepción parte del mundo y se realiza en nuestro interior, es mucho más sensato y lógico asumir que si no podemos percibir nada que previamente no conozcamos, ni saber nada de lo que no hayamos experimentado antes, deben ser entonces nuestros propios conocimientos y experiencias los que a través de los órganos de los sentidos y el pensamiento, se proyectan cual ilusoria película sobre el fondo de la manifestación espontánea de la Consciencia Única.
³⁰ El sufrimiento se produce al identificarnos con los padecimientos de la persona que lleva nuestro nombre y nuestra historia personal y que intenta sostener una posición estable y fija en un mundo en perpetuo cambio, donde tiene que luchar por mantenerse y encima lograr la felicidad antes del momento de la muerte, cuando irremediablemente tendrá que dejarlo todo atrás.
³¹ Si no nos fugamos mentalmente de este instante presente, no necesitaremos ningún sujeto que perciba el mundo y necesariamente seremos presencia, siendo lo que somos.
³² Aquí se vuelve a invertir el sentido tradicional de la percepción de fuera hacia dentro, para afirmar que todo no es sino un reflejo.
³³ Cuando buscamos el origen del yo mediante la introspección, este desaparece mostrando su ilusoria realidad dependiente del pensamiebto, del cual depende también la existencia del mundo como lo conocemos. En cuanto a dejar de pensar, hay quien reconoce su verdadera naturaleza y la expresa retirándose del pensamiento y su mundo, y quién elige permanecer entre las cosas, las gentes y demás seres que pueblan la concepción del mundo que elabora el pensamiento en cada uno de nosotros.
³⁴ Aquí por realidad se entiende la manifestación de la Consciencia Única y por realidad transitoria la interpretada por el pensamiento, que se superpone a la primera atrapando nuestra atención en ella.
³⁵ Cuando la atención se fija en algo, percibimos sólo lo que la atención abarca, el resto queda fuera del rango de la percepción consciente. Ademas, la atención es como una puerta giratoria que puede enfocar tanto el mundo exterior, como su origen interno.
³⁶ Cuando nos damos cuenta de que el ego no ha existido jamás, todo lo relacionado con él, incluída su ilusoria continuidad que hace posible el karma, desaparece también.
³⁷ Al margen de las ilusiones del pensamiento, todo es siempre lo que es y como es. Basta con retirar la atención de los pensamientos para confirmarlo.
³⁸ Los pensamientos que aparecen constantemente de manera involuntaria, proceden de la memoria y por tanto sus contenidos pertenecen necesariamente al pasado. Si además de no prestarles atención por irrelevantes, evitamos imaginar fantasias ajenas al momento y lugar en el que estamos presentes, la mente se aquieta y nos establecemos en el estado mental original anterior al pensamiento.
³⁹ Sin conocimientos conceptuales previos ni experiencias pasadas, no es posible identificar ni interpretar lo percibido, por lo tanto lo que realmente percibimos como el mundo externo, son nuestros propios conceptos mentales interpretados según lo experimentado en el pasado.
⁴⁰ Este es exactamente el funcionamiento del estado mental original.
⁴¹ Lo recomendado por lo general es dejar que el pensamiento vaya y venga como quiera sin prestarle atención, para no dar lugar a la posibilidad de interesarnos por sus contenidos, lo que a todos los efectos es como si los pensamientos se hubieran detenido.
⁴² Los pensamientos no son nunca sobre el momento presente, porque sobre el momento presente no hay nada que pensar, ya que todo es lo que es, como es.
⁴³ El cuerpo sucumbe en el momento de la muerte, pero la mente no. Y en todo caso, no somos ni el cuerpo ni la mente.
⁴⁴ La mente muere en cuanto a que la fuerza vital que la une al cuerpo en torno al que elabora la historia personal de la persona sujeto de la percepcion del mundo, desaparece. Pero continúa existiendo, ya que es la consciencia en movimiento y esta es común a todos los seres.
⁴⁵ Sea lo que sea lo que seamos, está claro que no somos lo que muere. Que nos identifiquemos con el Ser eterno, la Consciencia Única o la Mente Única, es solo algo provisional.
⁴⁶ Llega un momento en que el observador se muestra tan ilusorio como el ego o persona, entonces nos damos cuenta de que somos lo que pasaba de la persona al testigo o de la vigilia a los sueños y al sueño profundo, algo vacío sin nombre ni forma y en dicha absoluta permanente.