martes

41. Xu Yung


Xu Yung Da Shi
(1840-1959)


-1-
Todos los seres humanos poseemos dos naturalezas.
La dual aparente del ego, que es diferente en cada uno de nosotros y existe en el mundo ilusorio del samsara y otra no dual real que es nuestra verdadera naturaleza original, igual en todos nosotros y que existe en el mundo real del nirvana.
Ambos mundos están localizados en el mismo lugar.¹


-2-
Si la forma no es diferente del vacío y el vacío no es diferente de la forma, el samsara y el nirvana, la ilusión y la realidad, no pueden ser distintos entre sí.²


-3-
Si percibimos directamente, vemos la pureza no dual del nirvana y si percibimos indirectamente a través de los pensamientos, vemos la distorsión dualista del samsara impuesta por la descripción, interpretación y juicios que de lo percibido hacen los pensamientos


-4-
Tanto el observador como lo observado están cambiado constantemente.
No somos los mismos de un momento al siguiente.
Constantemente adquirimos nueva información y experiencias y vamos olvidando las antiguas.⁴


-5-
El ego nos proporciona la consciencia de identidad continuada, que nos permite ser hoy quienes fuimos ayer y quienes seremos mañana.
Sin eso no tendríamos la sensación de pertenecer a nada, crecer, o compartir la vida con los demás.
Nuestro ego nos da nuestra naturaleza humana.⁵


-6-
Pero si en algún momento empezamos a dudar de nuestra identidad verdadera y volvemos la atención hacia el interior, alejándonos de la complejidad del mundo externo donde tratamos de conseguir poder y gloria para nuestro egoen favor de la simplicidad del mundo interno, tratando así de descubrir la dicha de nuestra naturaleza original, debemos deshacernos de la mente dualista egoísta y liberarnos de los pensamientos ilusorios, entonces experimentaremos la paz, la dicha y la libertad intrínsecas a nuestra naturaleza real.⁶


-7-
Los problemas que el ego crea no pueden resolverse en el mundo siempre cambiante del samsara, porque el ego mismo está siempre cambiando también y su carácter es ficticio.
El ego meramente actúa y reacciona en respuesta a las condiciones fluctuantes de una vida que nunca acaba de entender bien y que de ninguna manera controla.
La única solución posible, es retirar la atención del mundo del pensamiento y los conceptos donde el ego vive y recuperar la consciencia de quienes somos realmente, dejando que sea nuestra verdadera naturaleza original y no el ego, la que dirija nuestras vidas.⁷

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MIS COMENTARIOS

¹ Cuando prestamos atención a los pensamientos, la mente nos muestra el mundo de la dualidad, donde imperan el tiempo, el espacio, el pasado, presente y futuro y el karma, y vive el sujeto que habita el cuerpo y cuya historia personal conserva la memoria. Está es la situación en la que la mayoría de nosotros vivimos.
Nuestra verdadera naturaleza original común es el vacío no dual de la Mente Única, cuya manifestación se desenvuelve espontáneamente.
Ambas deben ser realizadas conjuntamente de manera permanente, se dice entonces que hemos alcanzado la iluminación suprema.

² Cuando samsara y nirvana, sujeto y objeto, dejan de ser diferentes entre sí, accedemos al vacío de nuestra verdadera naturaleza no dual.

³ Estas son las dos naturalezas que se citan al principio. La primera aparece cuando prestamos atención a los pensamientos y la segunda cuando no se la prestamos.

⁴ Como personas nuestra existencia depende de los pensamientos, igual que la del resto de los seres y objetos del mundo y por lo tanto estamos regidos y condicionados por las mismas reglas: espacio, tiempo, nacimiento, muerte, impermanencia, placer, dolor, sufrimiento, karma..., nada de lo cual aparece en nuestra verdadera naturaleza, que es la plenitud, la dicha y la paz permanentes.

⁵ El problema de la persona o ego no es su existencia, ni las férreas leyes que sigue dentro del pensamiento, sino nuestra identificacion con él. Igual que tenemos un cuerpo y una mente, pero no somos el cuerpo ni la mente, tenenos una persona, un personaje para manejarnos por el mundo, pero no somos esa persona.

⁶ Nuestra naturaleza verdadera, lo que en verdad somos, está naturalmente presente en un segundo plano mientras nuestra atención e interés se entregan a la persona y su mundo subjetivo de conceptos y pensamientos. No tenemos que añadirle nuestra naturaleza real, ni podemos encontrarla entre sus nombres y formas impermanentes usando el pensamiento, sino retirarle la atencion a los pensamientos, que lo sepamos o no son el único sustento de ese mundo nuestro y aparecerá sin más su base, su fondo, su origen, que no es otro que el vacío no dual de nuestra verdadera naturaleza original.

⁷ La desidentificacion del cuerpo, la persona y la mente con sus pensamientos conceptuales, nos sitúa directamente en el estado mental original donde sin necesidad de activar el pensamiento, la manifestación de la Mente Única se desenvuelve espontáneamente siguiendo el devenir, sin que nada falte ni sobre y encajando todo a la perfección.