(1200-1253)
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Ninguno de nosotros carecemos de la insuperable iluminación suprema, todos estamos en ella constantemente, pero el hábito de seguir los pensamientos y considerarlos reales, evita que nos demos cuenta de ello.¹
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La mente pura nos conduce a la realización de nuestra verdadera naturaleza, la no dualidad.²
Por ello, debemos evitar que la mente caiga en el deseo y la ira, o que ignore la no dualidad.³
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Todos podemos despertar la aspiración a la iluminación.⁴
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Si dejamos de buscar entre las palabras y volvemos la atención hacia el interior, nos desidentificaremos del cuerpo y la mente, entonces nuestro rostro original aparecerá por sí mismo.⁵
Para ello, no necesitamos usar la inteligencia, ni influye nuestra mayor o menor capacidad intelectual.⁶
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La verdadera búsqueda es muy sencilla, basta con que tengamos una determinación total, para que experimentemos invariablemente la iluminación.
Si la mayoría fracasan, es debido únicamente a que carecen de la aspiración suficiente.⁷
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Tras despertar la aspiración a la iluminación, debemos enfocar la mente en la impermanencia del mundo.
Solo tenemos este momento, por eso debemos concentrarnos por completo en nuestra búsqueda, sin pérdida de tiempo.⁸
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Si examinamos todas las cosas desde nuestro cuerpo y mente, nos parecerá que se mueven y cambian, mientras que nuestra mente y esencia son permanentes y estables.
Pero cuando regresamos la atención a nuestro interior, queda claro que nada en absoluto tiene un ser inmutable.⁹
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La mente clara de la iluminación aparece en respuesta al esfuerzo en el estudio y la práctica, pero no como consecuencia directa de ellos.¹⁰
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Recorrer la vía de la iluminación es estudiar el ser mismo, que es olvidar el ser y fundirnos con todas las cosas.
Entonces, nuestro cuerpo y mente desaparecen y no queda rastro de iluminación alguna.¹¹
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Si alcanzamos la iluminación suprema, que nada nos añade y es parte de las actividades diarias, todos los seres la alcanzan con nosotros.¹²
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Darnos cuenta de la ilusión de la dualidad nos convierte en Budas, no es necesario ir más allá.¹³
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La mente cotidiana de todos los días es ya la iluminación, solo tenemos que mantenernos en este mundo y abstenernos de imaginar ningún otro.¹⁴
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Creemos que el tiempo pasa, porque solo percibimos que va y viene.
No comprendemos que el tiempo nunca llega ni se va, que el tiempo está siempre aquí, porque nosotros somos el tiempo.¹⁵
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En esencia, todas las cosas en el mundo están unidas unas con otras como momentos, porque todos los momentos son el ser tiempo, son nuestro ser tiempo, uji.¹⁶
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MIS COMENTARIOS
¹ La Iluminación Suprema consiste básicamente en darnos cuenta de que el mundo y la vida que nos muestra el pensamiento, es una ilusión que este crea con los conceptos que vamos aprendiendo y las experiencias que vamos teniendo desde el nacimiento, que conserva sin falta en la memoria y que usa para interpretar las situaciones de la vida, a favor o en contra del sujeto de esa historia personal que considera una persona estable con un carácter y una personalidad determinadas, aunque en realidad no son sino tendencias, preferencias y hábitos de comportamiento establecidos por repetición. Vivimos solo pendientes de esta historia personal inventada que el pensamiento superpone a la manifestación espontánea de la Consciencia Única, atravesando el sufrimiento que nos causa la impermanencia y la inestabilidad de esta existencia ilusoria entre el nacimiento y la muerte, como sí fuera la única realidad posible.
Solo retirar la atención y el interés de los pensamientos y sus ilusorias creaciones lo suficiente como para que la atención revierta el hábito de estar permanentemente pendiente de ellos y se vuelva hacia el interior en busca de su origen, puede desembocar en el reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza y el establecimiento en la plenitud, la dicha y la paz permanentes del vacío que desde siempre todos somos.
² La mente pura o mente original es nuestra capacidad mental en reposo, cuando deja de ocuparse compulsivamente de la historia personal creada por los pensamientos, y que tiene la plena capacidad innata de mostrar la belleza de la manifestación espontánea de la Consciencia Única sin necesidad de sostener una persona estable, ni de utilizar el pensamiento conceptual dualista para ello.
³ Si evitamos prestar atención e interesarnos el las historias ilusorias que trenzan los pensamientos, no se despertarán el deseo, el apego ni las preferencias propias de la dualidad conceptual y viviremos en paz en la no dualidad que en verdad todo es.
⁴ La aspiración a reconocer lo que verdaderamente somos, es lo que dependiendo de su intensidad y constancia, nos conduce a ese reconocimiento. Y todos podemos despertarla en nosotros.
⁵ Cuando simplemente dejamos de interesarnos por el mundo exterior que nos muestran los sentidos y los pensamientos, la mente recupera su estado original de inmediato.
⁶ Ya que no es mediante el pensamiento que reconocemos nuestra verdadera naturaleza, no importa para nada la capacidad intelectual que tengamos.
⁷ Las ganas de reconocer lo que verdaderamente somos, son las que determinan que lo hagamos o no, pues mientras tengamos interés en las cosas del mundo que nos muestran los pensamientos, este reconocimiento solo puede ser intelectual.
⁸ Este es un método de enseñanza tradicional que consiste en contemplar cómo todo en el mundo es impermanente, lo que sin querer nos sitúa en su testigo, en el yo soy consciente que está siempre presente y nos retira del interminable flujo de pensamientos conceptuales y sus ilusorias creaciones.
⁹ Aquí se señala el siguiente paso al establecimiento en el testigo permanente de la percepción impermanente, cuando deja de ocuparse del mundo y reconoce su propio vacío, que resulta ser la esencia común de toda la existencia y no existencia.
¹⁰ Cualquier práctica puede ayudarnos a purificar la mente de los hábitos de comportamiento que nos atrapan y poder así retirar la atención de los pensamientos discursivos conceptuales, con lo que aparece sin más la mente original. Pero esto no significa que su aparición sea consecuencia de las prácticas seguidas, con las que en todo caso solo conseguimos poder manejar la atención.
¹¹ Esta es una de las afirmaciones más breves y certeras sobre el camino a la iluminación. Volver la atención desde el mundo hacia uno mismo, olvidarse después de uno mismo y dejarnos ir hasta fundirnos con la manifestación de la Consciencia Única de la que nunca estuvimos separados, mientras creímos ser el cuerpo y la mente en pos de la iluminación.
¹² Esta es la diferencia fundamental entre la iluminación intelectual, que consiste en el descubrimiento del testigo de la percepción con el que identificar nuestro yo soy, y la iluminación suprema donde el pensamiento no opera, tras de la cuál ya no es posible identificación permanente alguna.
¹³ Eso es todo. Dejar de tomar por real la ilusoria interpretación que el pensamiento superpone a la manifestación espontánea de la Consciencia Única, es la iluminación suprema, porque no puede haber nada más allá, no importa si lo vivimos desde el yo soy desnudo del testigo de la experiencia, o desde al vacío absoluto que constituye nuestra verdadera naturaleza original.
¹⁴ El pensamiento imagina interminables realidades ilusorias alternativas en función de la información que maneja y nosotros nos identificamos con alguna de ellas, hasta darle forma al encarnarla.
¹⁵ Se refiere al eterno presente que nunca llega a ser y que aparece cuando el pensamiento conceptual calla y que corresponde con la sensación de ser desnuda de cualquier característica añadida.
¹⁶ Uji es un término acuñado por Dogen para identificar nuestra sensación de ser con el tiempo, que como el espacio aparece a partir de ese primer pensamiento que es la sensación de ser.